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Calculadora Antigua Curta II. Alemania, Enero de 1960

Antigua calculadora manual Curta II. Pieza icónica en perfecto estado de funcionamiento. Con número de serie y estuche original en excelentes condiciones.

Vendido

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Auténtica calculadora antigua Curta II en impecable estado de conservación, funcionando perfectamente y en su estuche original. La calculadora fue fabricada en Alemania en enero de 1960, fecha correspondiente al número de serie impreso en la base de la máquina. Llama la atención el magnífico estado de la pieza, que parece recién salida de la fábrica. Para manejar la calculadora, el usuario debe seleccionar los números manipulando las palanquitas de la zona vertical. Accionando la manivela, el resultado de la operación aparece en las casillas de la parte superior de la máquina.

La calculadora está realizada en metal esmaltado y baquelita, con la cara vertical cilíndrica con acabado gris mate martelé. Las palancas son de baquelita negra y roja. El nombre de la calculadora CURTA aparece impreso en blanco sobre el acabado gris; también lo podemos ver en el estuche de metal. En la base de la calculadora podemos ver una inscripción blanca con el número de serie Nº 513754, el lugar de fabricación de la máquina (Made in Liechtenstein), la empresa fabricante (Cortina Ltd Mauren) y el nombre del inventor de la calculadora (System Curtz Herztark).

Esta impecable calculadora antigua Curta II es la pieza ideal para completar una gran colección de máquinas de calcular y aritmómetros de época.

Historia de las Calculadoras Curta

Las calculadoras Curta son máquinas de funcionamiento mecánico de diseño sencillo, cien por cien fiable. Hasta la llegada de las calculadoras electrónicas en los años 70 del siglo XX, las Curta fueron las calculadoras más populares de todos los tiempos. Su diseño se debe al talento de Curtz Herztark, un inventor austriaco de ascendencia judía que se inspiró en el diseño del Aritmómetro de Leibniz y de la evolución del mismo por parte de Charles Thomas. Su diseño, compacto y cilíndrico, hace que estas calculadoras sean ligeras y muy sencillas de transportar: caben en la palma de la mano.

El diseño no fue patentado hasta 1938. Este año, los nazis obligaron a la empresa a concentrar sus esfuerzos en fabricar material de guerra para su ejército. En 1943 Herztark fue llevado al campo de concentración de Buchenwald, donde se le conminó a continuar con el diseño de la calculadora con la idea de entregárselo a Hitler para celebrar la futura victoria de los Nazis en la II Guerra Mundial. Sin embargo, en 1945 las fuerzas norteamericanas liberaron a los prisioneros del campo; tras la guerra, Herztark fundó su propia fábrica de calculadoras Curta en Sommertal, Alemania. Poco después el inventor se trasladó a Austria, temiendo que el gobierno soviético le enviase a Rusia. La firma Curta se mantuvo operativa durante décadas; Curtz Herztark siempre se benefició de las ventas de sus calculadoras hasta los años 70, cuando los modelos electrónicos desplazaron a las máquinas mecánicas.

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