Medallas Antiguas y Condecoraciones

Bajo el nombre genérico (y ciertamente incompleto) de medallas antiguas solemos englobar todo tipo de insignias y condecoraciones. Sin embargo, este campo es muy amplio y constituye un tipo de coleccionismo muy interesante: todas estas piezas tienen detrás una interesante historia, que suele coronarse mediante la entrega de la distinción por act...

Bajo el nombre genérico (y ciertamente incompleto) de medallas antiguas solemos englobar todo tipo de insignias y condecoraciones. Sin embargo, este campo es muy amplio y constituye un tipo de coleccionismo muy interesante: todas estas piezas tienen detrás una interesante historia, que suele coronarse mediante la entrega de la distinción por actos heroicos, servicios distinguidos o victoria en competiciones o concursos. De esta manera, en lugar de denominarlas como “medallas antiguas” lo mejor es emplear el término de condecoraciones antiguas. En ellas se incluyen las piezas otorgadas por instituciones militares o civiles, públicas o privadas.

Dentro de las distinciones otorgadas por servicios distinguidos, lo cierto es que los términos “condecoración”, “orden” y “medalla” se suelen usar indistintamente. Sin embargo, existen importantes diferencias que un buen coleccionista debe conocer. Las órdenes son militares y su entrega implica el ingreso del galardonado en una entidad corporativa. Las condecoraciones, por su parte, pueden ser civiles y no conllevan el ingreso en ninguna entidad. Dentro de las condecoraciones encontramos distintos tipos, de menor a mayor relevancia: Medalla, Cruz de Caballero, Cruz de Oficial, Encomienda, Comandante, Insignia, Gran Cruz y Collar. Así, la medalla sería simplemente un tipo de condecoración. Por otra parte, las insignias, pines y medallas también pueden ser de tipo deportivo, artístico, decorativo, etc. De hecho, las insignias y pines se utilizan a menudo para indicar que quien las porta pertenece a algún tipo de organización, club o similar. Es el ejemplo de las insignias de los clubs de fútbol, de organizaciones políticas (por ejemplo, las cotizadas insignias antiguas de la FE de las JONS de época franquista o de las SS alemanas)…


Breve historia de las condecoraciones antiguas


Las condecoraciones antiguas tienen su origen en Egipto. Su antecesor directo son los collares de oro que los faraones entregaban a sus súbditos para premiar los servicios extraordinarios. Durante la época clásica, la civilización griega tenía una condecoración conocida como tafalara, de forma circular y destinada a los soldados que destacaban por su heroísmo. Similar a ella era la phalera romana, que en lugar de colocarse en los arreos del caballo (como hacían los griegos) se ponía en la coraza del soldado. Durante la Edad Media las condecoraciones antiguas más importantes fueron las órdenes militares, entre las que se encuentran algunas tan famosas como la Orden del Temple o la de Calatrava. A partir del siglo XVII las condecoraciones  entran en la Época Moderna, iniciada en Francia con la Orden Militar de San Luis creada por Luis XIV. La jerarquía de esta Orden, con los grados de Caballero, Comendador, Gran Cruz y Pensión, fue continuada por las que vinieron después y también por las de otros países. En el siglo XIX se estableció que las órdenes se otorgaran a todos los rangos militares por igual, en función de sus méritos. Durante el siglo XX y hasta nuestros días los gobiernos de todo el mundo siguen entregando condecoraciones a civiles, militares e instituciones o figuras de todos los ámbitos.


Breve historia de las medallas antiguas


Antiguamente, las medallas tenían forma circular y estaban acuñadas por ambos lados. Con el tiempo la forma ha variado y las hay de distintos tipos. Podemos encontrar medallas puramente artísticas, conmemorativas (como recuerdo a algún evento especial), otorgadas por una organización por servicios distinguidos entregadas como premio de un concurso o competición, de tipo religioso u otorgadas por el gobierno por servicios al país (tanto de tipo civil como militar). El término “medalla” aparece escrito por primera vez en textos toscanos fechados en el siglo XIII. Al parecer, las primeras medallas como tales fueron acuñadas durante la época del Emperador Augusto (siglo I a.C.), tras la cual entran en desuso y su confección se vuelve más rudimentaria. En el Renacimiento (s. XV), la figura de Vittore Pisano Pisanello es fundamental en el resurgimiento de las medallas modernas, tal y como las conocemos hoy día. Pisanello recuperó las técnicas de acuñación romanas y las mejoró mediante un tallado de las medallas acuñadas con buril. En los siglos posteriores, grandes artistas como Alberto Durero crearon medallas conmemorativas y artísticas para encargos de particulares o instituciones. Las medallas pueden ser o no condecoraciones: tal calificación depende de si han sido otorgadas por el gobierno o alguna institución civil o militar como premio a determinados servicios, o por haber vencido en una competición o concurso.


Las medallas antiguas y las conmemoraciones antiguas crean fantásticas colecciones con miles de historias que contar e investigar. Sus preciosos diseños, colores y los materiales nobles de los que están confeccionadas las convierten muchas veces en auténticas joyas, dignas de museos históricos.

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